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¿SERÁ KICILLOF EL “PERMITIDO” DEL NO PERONISMO?

ELECCIONES 2027

“No se puede seguir viviendo de recuerdos, se deben componer “nuevas canciones” a nivel programático y de gestión”

Axel Kicillof

***El peronismo enfrenta una disyuntiva para 2027, camino hacia el objetivo de ganar los comicios. Mantener el voto propio, entre los que se cuentan los del cristinismo duro, y además sumar votos independientes. La eventual candidatura de Kicillof expresa esa tensión. El gobernador bonaerense pretende presentarse como el peronista aggiornado que capte los votos no peronistas, mientras que muchas voces de su espacio quieren volver con el populismo recargado y Cristina libre.

                   Si las elecciones presidenciales se realizaran hoy, difícilmente las ganaría Milei o el perokirchnerismo. El espacio decisivo sería la “avenida del medio”, cada vez más amplia y todavía sin representación política.

                   Esa “avenida del medio” no es necesariamente un espacio político. Es el lugar al que confluyen ciudadanos disconformes con el Gobierno, pero que tampoco se sienten representados por la principal oposición identificable: el peronismo.

                   Se trata de un sector en crecimiento, alimentado por el desencanto con Milei, aunque todavía no constituye una opción electoral organizada: no tiene candidato visible ni una identidad común más allá del malestar.

                   Más del 40 % de los ciudadanos, y en crecimiento, no votaría hoy al gobierno ni tampoco al peronismo.

                   Pero en política, los espacios vacíos no permanecen disponibles indefinidamente: se ocupan por mérito propio o por descarte de los adversarios.

                   Si el escenario político actual se proyectara hacia 2027, la pregunta central sería hacia dónde dirigiría su voto esa masa de disconformes ante una oferta polarizada entre el oficialismo y el peronismo.

“El desafío del peronismo no es solamente recuperar los votos perdidos, sino convencer a quienes abandonaron a Milei, que han vuelto mejorados”

                   La opción oficialista aparece más nítida: si mejora de manera perceptible la economía doméstica, Milei podría fortalecer seriamente sus posibilidades de reelección; si no lo logra, quedará expuesto a un deterioro político significativo.

                   El peronismo, en cambio, tiene por delante un camino complicado. Reunión de último momento entre los gobernadores y dirigentes peronistas, acordaron resistir a la suspensión de las Paso. Si subsistieran, tendrían parte del camino allanado. Caso contrario, el panperonismo podría tener más de una opción electoral.

                   Aun cuando el gobernador bonaerense logre encolumnar a sus “compañeros”, no le alcanzaría para ganar. Necesita del voto de gran parte de los disconformes que integran “la avenida del medio”.

                   En ese sector cada vez más amplio conviven miradas diversas, pero también un componente antiperonista relevante, resistente a respaldar cualquier propuesta que perciba como continuidad del pasado.

                   La pregunta, entonces, es doble: ¿puede Kicillof representar una alternativa superadora del viejo peronismo y atraer a parte de ese electorado no peronista? Y, antes aún, ¿qué peronismo llegará efectivamente a la elección?

                              El peronismo tiene por delante tres caminos posibles. Puede presentarse como el movimiento concentrado en la situación judicial de Cristina Kirchner. Puede insistir con una agenda económica asociada al gasto público sin límites claros. O puede intentar una renovación profunda, asumir los cambios de la sociedad argentina y construir una propuesta que no aleje al votante independiente.

                   Para el principal aspirante a la candidatura peronista, el dilema es evidente: si el movimiento que pretende representar no se adapta a los nuevos tiempos, sus posibilidades de ganar una elección presidencial serán limitadas.

                   Para eso deberá mostrar una renovación verificable: no solo un cambio de discurso, sino señales concretas de aprendizaje político, responsabilidad económica y capacidad de gestión. La tarea no será sencilla.

“Si Cristina vuelve a ocupar el centro de la estrategia electoral, el peronismo corre el riesgo de transformar 2027 en un plebiscito sobre su destino. Derrota asegurada”

                   Hay un peronismo que gira en torno a la libertad de Cristina, y no es sólo el kirchnerismo puro y duro. Imaginan todos los caminos posibles para liberarla, a pesar de que tiene condena firme en la causa Vialidad.

                   La vía internacional, inocua aún si se lograra una recomendación en sentido positivo; la vía del Congreso, abonada por teorías insólitas como la de Pichetto, o el indulto en caso de un triunfo peronista.

                   Es difícil imaginar que el ciudadano independiente respalde una opción electoral percibida como dispuesta a desconocer decisiones judiciales firmes para resolver el futuro político de una dirigente. Sería convalidar la corrupción pública.

                   La segunda posibilidad es todavía más problemática: que el peronismo vuelva sin haber aprendido de sus propios errores.

                   Ricardo Quintela acaba de advertir a los inversores que, si el peronismo regresa al poder, “lo que sea necesario nacionalizar, se nacionalizará” y “lo que sea necesario expropiar, se expropiará”.

                   Más allá de la intención política de sus palabras, el mensaje es inequívoco. Para un empresario que está pensando en invertir, para quien quiere traer capital al país o para el ciudadano que busca previsibilidad, no parece precisamente la imagen de un peronismo aggiornado.

                   Allí aparece una paradoja relevante: mientras algunos dirigentes peronistas intentan convencer a la sociedad de que el espacio ha cambiado, otros transmiten señales que refuerzan la desconfianza sobre esa transformación.

                   Kicillof pretende representar, en parte por convicción pragmática y en parte por cálculo electoral, a un peronismo que necesita construir una identidad distinta para competir por fuera de su núcleo tradicional.

“La renovación peronista deberá demostrar que aprendió de sus errores: sensibilidad social, sí, pero también equilibrio fiscal, inversión, productividad y reglas previsibles”

                   Su enfrentamiento con el kirchnerismo no es solamente una disputa por el liderazgo: es también una discusión acerca de qué peronismo debe representar al espacio en el futuro.

                   Porque el gobernador bonaerense necesita conservar el voto peronista, pero también necesita conquistar al que no es peronista.

                   Allí reside la dificultad principal: el votante independiente que podría abandonar a Milei puede estar desencantado con el presente, pero eso no significa que esté dispuesto a regresar al pasado.

                   El peronismo podría tener una oportunidad si consigue construir una alternativa que combine sensibilidad social con responsabilidad fiscal; crecimiento con distribución; Estado presente con Estado eficiente; defensa del trabajo con promoción de la inversión; desarrollo nacional con integración al mundo.

                   Para lograrlo, necesitará tomar distancia de las prácticas asociadas al populismo fiscal y definir con claridad el lugar de Cristina Kirchner, sin tensionar el Estado de derecho.

                   Una cosa es modificar el discurso y otra, mucho más exigente, lograr que el electorado crea en esa modificación. De esa credibilidad dependerá que Kicillof pueda convertirse, efectivamente, en el “permitido” de una parte del no peronismo.

                   Dr. JORGE EDUARDO SIMONETTI

 

 

 

 

 

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Jorge Simonetti

Jorge Simonetti es abogado y escritor correntino. Se graduó en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional del Nordeste. Participó durante muchos años en la actividad política provincial como diputado en 1997 hasta 1999 y senador desde 2005 al 2011.

Se desempeñó como convencional constituyente y en el 2007 fue mpresidente de la Comisión de Redacción de la carta magna. Actualmente es columnista en el diario El Litoral de Corrientes y autor de los libros: Crónicas de la Argentina Confrontativa (2014) ; Justicia y poder en tiempos de cólera (2015); Crítica de la razón idiota (2018).

https://jorgesimonetti.com

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