
MIELI ¿NACIONALISTA?
“Una vez que la ira se ha desatado, se hace posible construir cualquier clase de operación política”
Giuliano Da Empoli, “Los ingenieros del caos”
***Si la economía doméstica no termina de arrancar, si la imagen gubernamental va en picada, el gobierno piensa que hay que recurrir a su viejo y rendidor método: explotar la ira de la gente. Y qué mejor momento para hacerlo luego del Mundial, utilizando el prestigio deportivo de la selección nacional. Mejor enemigo que un extranjero no se consigue. Conclusión: los mensajes de odio del presidente son válidos, los foráneos no.
Que Javier Milei y sus amigos, aún antes del acceso al poder, se valieran de un método tan novedoso como infalible en estos tiempos de la tecno-democracia, no es novedad.
El propio Da Empoli, autor de cabecera de Santiago Caputo, señaló que “la nueva política es ira más algoritmo”. Y los gurúes de Milei lo supieron interpretar.
Lo que más rinde en una democracia cuestionada, es la explotación de la ira contenida de la gente. Convenientemente canalizada, la razón muta y aparecen los instintos más primarios de la sociedad, que apoyará el odio como combustible y los palos reales y virtuales como armamento.
La explotación de ese mecanismo le sirvió a Milei para ganar elecciones, sus discursos de odio fueron tierra fértil para llenar de votos las urnas.
Pero como todo tiene un límite, su abuso neutralizó sus efectos positivos. La crítica a la “casta” ya no rindió como otrora, y tuvo que dedicarse a gobernar para obtener algunos resultados palpables que volvieran a ganarse la adhesión de la gente.
“Con una imagen en caída, el gobierno volvió a utilizar el método que mejor conoce y de mejor rendimiento electoral: explotar la ira de la gente”
Peor el remedio que la enfermedad, porque algunos éxitos de la macroeconomía nunca pudieron trasladarse a la economía doméstica y, hoy, su imagen está cayendo como nunca.
Hay que cambiar la estrategia, dijeron en la mesa chica del gobierno. “Debemos volver por nuestros fueros”. ¿Cuáles fueron ellos?: volver al Milei odiador, mentiroso, hiperbolista, chauvinista, sólo eso. Y actualizar algunos términos gastados, entre ellos el de “casta” reemplazándolo por el de “alta política”.
Y, para sumar demagogia rendidora, aprovechar la coyuntura del fútbol, y regular la expulsión de extranjeros por “mensajes de odio” hacia nuestro país.
La biblia y el calefón, todo junto, el gol con la mano a los ingleses con nuestros derechos por las Islas Malvinas, el prestigio de la selección nacional de fútbol con un gobierno necesitado de una transferencia de prestigio por ósmosis, el nacionalismo deportivo con el proyecto de extranjerización total de las tierras.
Que los estudiantes extranjeros de Medicina de la UBA no sean el 40% como lo dijera el vocero presidencial, sino el 6% como lo señalan los estudios serios, no importaba. ¿Qué va a importar en este gobierno de mentirosos?
“El odio al extranjero es el recurso fácil que encontró Milei para desarrollar su relanzamiento político”
Si el presidente fue capaz de inventar, en su discurso en Perú, entre otros mentiras, que durante el año fue víctima de “siete juicios políticos”, semejante embuste no hace más que empoderar al resto de los funcionarios de un margen amplísimo para mentir.
Sufrió, Milei, un súbito ataque de nacionalismo. Y así, descubrió que la explotación de las pasiones que despierta el fútbol le serviría para descubrir el “nacionalismo de los sentimientos”, que toma a la selección nacional de fútbol como insumo para su gobierno, aunque ello signifique una verdadera contradicción con su proyecto de “extranjerización territorial”.
El decreto de expulsión a los extranjeros por difundir “mensajes de odio”, suscripto paradójicamente por el difusor serial de mensajes de odio, Javier Milei, forman parte de una campaña ya comenzada, dónde el instrumento principal a explotar es la ira de la gente.
Habría que ver si la sociedad está tan hambrienta como para tragarse, nuevamente, el anzuelo de la disrupción.
Dr. JORGE EDUARDO SIMONETTI
