
FICCIÓN Y REALIDAD
“El presupuesto para las rutas nacionales tocó el nivel más bajo en treinta años y hay provincias con recortes de hasta 85%”
La Nación, 23 de agosto de 2026
***Los recursos presupuestarios destinados a las rutas nacionales son, en términos reales, un 79% respecto a 2023. Por si ello fuera poco, no se gasta todo en rutas, la mayor parte se transformó en letras y títulos públicos para sostener el dibujado “déficit cero”. Desinversión y malversación de caudales públicos.
El equilibrio fiscal, entidad totémica de los libertarios, es un monstruo que se come todo lo que se pone al alcance de sus fauces.
Hablamos de un “monstruo de ficción” porque en realidad no responde a los números presupuestarios reales y de ejecución del gasto fiscal. Es el resultado de una contabilidad creativa, es un dibujo de planilla Excel.
Pero, paradójicamente, aunque sólo exista en los “papeles”, se alimenta con insumos reales, que terminan en menos salud, menos educación, menos cobertura social.
Aún así, no logra corporizarse como una entidad real, porque los recortes presupuestarios a esas áreas sensibles de una administración estatal, no alcanzan para transformar la ficción en realidad.
Entonces, como “no sólo de pan vive el hombre”, el equilibrio fiscal no sólo vive de presupuestos recortados, también se devora recursos presupuestarios reales que, obviamente, se transforman en verdaderos delitos, como la malversación de caudales públicos.
“La disminución presupuestaria para rutas nacionales, que se estima, en términos reales, en un 79% menos respecto a 2023, dan la pauta de la política libertaria”
Y voy al punto. El presupuesto destinado a rutas nacionales cayó este año al nivel más bajo en treinta años (desde que se lleva la cuenta). La Dirección Nacional de Vialidad dispone en 2026 de $563.000 millones, un 79% menos en términos reales que en 2023.
El ajuste ocurre, además en un contexto de deterioro creciente: casi seis de cada diez kilómetros relevados por el organismo vial, están en estado malo o regular.
La magnitud del ajuste se aprecia al recorrer los últimos años. Vialidad ejecutó, a valores actuales, casi $4,3 billones en 2016 y $2,7 billones en 2023. El gasto se redujo a $811.000 millones en 2024 y a $783.000 millones en 2025.
Para este año, el organismo dispone de unos $563.000 millones. Frente a 2023, la caída real alcanza así el 79%.
El recorte también aparece cuando se observa exclusivamente el dinero destinado a conservar la red existente. Los recursos del programa de Mantenimiento en Rutas Nacionales pasaron de $828.000 millones a precios actuales en 2023 a $333.000 millones en 2025. Para 2026 cuenta con $248.000 millones, alrededor de 70% menos que tres años atrás.
En términos simples, la administración libertaria le asignó presupuestariamente a los caminos nacionales un 80% menos que en 2023. Obviamente, apenas alcanza para tapar baches y cortar el pasto de las banquinas.
“Gran parte del escaso presupuesto para rutas nacionales es destinado al sostenimiento del equilibrio fiscal. Esa subejecución y cambio de destino de los fondos constituye una malversación”
Pero ello no es todo. Además de la drástica baja en la asignación presupuestaria, hay una subejecución en las partidas. Es decir que tengo diez en la caja, pero sólo gasto tres.
Y ¿por qué se hace eso? Parecería una actitud autodestructiva del gobierno. Se hace eso simple y sencillamente para aportar con el saldo al nunca bien ponderado “equilibrio fiscal”. Es decir que también está alimentado por los baches, el pasto alto y el deterioro creciente de nuestras rutas.
¿Y dónde va el resto no gastado en rutas? Un porcentaje elevado -y en ciertos casos mayoritario-, se colocó en letras y títulos públicos para sostener el declamado “déficit cero”.
En términos penales, eso se llama “malversación de caudales públicos”.
El impuesto a los combustibles, por ley, está destinado específicamente al sistema vial. Caputo y Milei decidieron darle de comer al monstruo con parte de ello.
Y cómo los autos, camiones, lesionados o muertos por accidentes de tránsito, no pueden quejarse ni hacer una manifestación, seguimos en esta Argentina de ficción, a la que asiduamente recurrimos para no tener que soportar el peso de una realidad cruel.
Tal lo dicho por Vargas Llosa: “Cuando la realidad se vuelve irresistible, la ficción es un refugio”.
Dr. JORGE EDUARDO SIMONETTI
