#COLUMNASIMONETTI Manuel Adorni sesión show presidencial

EL TODOTERRENO DEL PODER

VUELVE ADORNI

“A mis boludos no me los mata nadie. Los mato yo”

Frase de Néstor Kirchner, recordada por Carlos Pagni

***Fue otro Adorni el de la sesión. Empoderado con el apoyo presidencial, dejó su casi depresivo comportamiento de los últimos días y regresó como el vocero gambeteador y desafiante, capaz de vender un buzón a sus interlocutores. Tal vez no le sirva para recuperar credibilidad, pero sí fortaleza para seguir sirviendo como pieza principal del yenga libertario. Los viajes e inmuebles: en la justicia, a su ritmo, tranqui.

                   Quién hubiera tenido alguna expectativa de que en la sesión del miércoles 29 de abril, el Jefe de Gabinete Manuel Adorni aclarara algunas cosas relacionadas con su evolución patrimonial, temo decirle que es un iluso, o un extraterrestre que no vivió en los últimos años en la Argentina.

                   El Congreso volvió a ser, tal como en la sesión del 1° de marzo, lo que viene siendo de práctica en estos tiempos: un circo, dónde las malas palabras, los gritos, las descalificaciones, desplazaron a un segundo plano los motivos del encuentro legislativo.

                   Lo verdaderamente penoso, para los que todavía respetamos las instituciones, es que en ambos casos, existió un elemento acelerante en la degradación republicana que estamos sufriendo: la presencia del presidente de la Nación Javier Milei, y su condición de protagonista casi excluyente de la violación de las mínimas formas.

                   La demostración de fuerza que quiso representar el Poder Ejecutivo, con todos los miembros del gabinete en los palcos del recinto, buscaba blindar a su debilitado Jefe de Gabinete, y convertir la sesión en un reñidero que desviara el verdadero propósito de la misma.

“La sesión del miércoles pasado fue otra vez un circo. Con el presidente arengando a la barra libertaria, Adorni gambeteó las preguntas incómodas, en medio de la vocinglería opositora”

                   Se comportó como el “jefe” de la barra”, que marcaba el compás a sus adeptos, con insultos y con gestos destemplados. En fin, lo normal de estos tiempos.

                   Los diputados oficialistas, estuvieron para el aplauso o para actuar de patovicas legislativos ante la embestida de los opositores, especialmente Lisandro Almirón y Lilia Lemoine.

                   La oposición se dividió entre el sector “blando”, que se limitó a preguntar sobre cuestiones institucionales, el peronismo que tiró con munición gruesa aunque su fuego no fue respondido, y la izquierda, que se comportó como normalmente lo hace.

                   Recargado por la tribuna amiga y el apoyo presidencial, Adorni volvió a ser Adorni, altanero y gambeteador de las preguntas incómodas. Su “apichonamiento” ante la catarata de acusaciones que recibió en el último mes y que lo tuvieron contra las cuerdas en actitud de “no contest”, tuvo fin el miércoles pasado.

                   Un largo informe, que en formato escrito llegó a casi dos mil hojas, aburrió al recinto, que esperaba el tiempo de la acción.

                   Resaltó los logros, o los supuestos logros del gobierno, y se puso a disposición para responder preguntas, no sin antes sentenciar que todos sus datos patrimoniales los aclararía ante la justicia, en las causas ya abiertas por enriquecimiento ilícito.

                   Tal como se suponía, dio cuenta detallada de la economía del país, pero supo ejercer el “silenzio stampa” sobre la evolución de su economía personal.

                   Sería un interesante trabajo práctico para los muchachos de las fuerzas del cielo, repasar los versículos de la Biblia de Mateo 14, Marcos 6, Lucas 9 y Juan 6, y estudiar como Jesús hizo para alimentar a cinco mil personas con cinco panes y dos peces.

                   Tal vez allí comprenderían la metodología de Adorni que, con tres millones mensuales de ingreso, multiplicó propiedades y viajes.

“No rebeló su método de multiplicación de propiedades y viajes con un sueldo de 3 millones mensuales. Habrá que atribuirle al “milagro” que relata la Biblia sobre la multiplicación de panes y peces”

                   Fue una pena que no compartiera su “milagro” de obtener un importante crecimiento patrimonial con bajos ingresos. Hubiera servido para que mucha gente lo copiara, y saliera de la ciénaga económica en la que se encuentra. Egoísta.

                   Manuel Adorni, el “todoterreno” violeta, es un hombre de habilidades múltiples, que supo pasar de motomandadero a Jefe de Gabinete de Ministros.

                   No le podemos negar su eficacia en el ejercicio de la “vocería” del gobierno, dónde sus gambetas retóricas fueron un clásico en las reuniones diarias con el periodismo. Pero, así como decimos lo bueno, también lo malo: su torpeza para esconder sus triquiñuelas patrimoniales.

                   Veo en la dinámica libertaria de obstrucción al trabajo del Congreso, una diferencia con el kirchnerismo. Éstos hacían el trabajo sucio a través de la violencia externa. Los oficialistas lo hacen adentro, con el guion, la producción y la dirección del primer magistrado.

                   Muchos todavía se preguntan las razones por las que la cúspide del poder sostiene a Adorni, cuando en otros casos, los protagonistas de hechos delictuales o dudosos fueron eyectados casi automáticamente del sillón.

                   A mi juicio, varias razones explican el comportamiento casi suicida de los hermanos presidenciales. Una primera, de orden personal: la fidelidad canina del Jefe de Gabinete a la díada presidencial.

                   La segunda tiene carácter auto protectorio. No sólo por lo que Adorni pueda saber o conocer y el eventual “botoneo” si se lo deja suelto y en el llano. Ya sabemos que la Justicia tiene una velocidad con los que ostentan el poder, pero una mayor con los que egresan del mismo.

“En síntesis, con la sesión el Jefe de Gabinete pasó de la depresión al desafío y la burla, aunque no le alcanzó para recuperar credibilidad”

                   En ese sentido, un Manuel Adorni con las suelas en la calle y desprotegido, sometido a los avatares judiciales, puede llegar a constituirse en un elemento imprevisible para la estabilidad presidencial, también cuestionada por causas judiciales.

                   La tercera razón es política. Adorni es una pieza fundamental en el “yenga” libertario, tal vez no por él mismo sino por lo que representa. Es la cara visible, a nivel social y político, del núcleo del poder gubernamental. Sacarlo del yenga, podría generar el derrumbe de la torre.

                   Entregar a Adorni es casi cómo entregar al único alfil que está protegiendo a la “reina”, una pieza ajedrecística equiparable al “orcón del medio” del gobierno. Si ello ocurriera, se abriría el camino profundo y peligroso del “jaque al rey”, y quedaría expuesto a los avatares de los juegos políticos.

                   Pero, además, representaría una señal muy poderosa de debilidad política, que ningún gobierno, en pleno ejercicio de sus funciones, se atrevería a mostrar si tiene intenciones de continuar gobernando.

                   “A mis boludos los mato yo”, diría Milei parafraseando a Néstor Kirchner, aunque su boludo mayor aparenta estar tan sucio como aquellos que supimos tener en los albores del siglo.

                   Dr. JORGE EDUARDO SIMONETTI

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Jorge Simonetti

Jorge Simonetti es abogado y escritor correntino. Se graduó en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional del Nordeste. Participó durante muchos años en la actividad política provincial como diputado en 1997 hasta 1999 y senador desde 2005 al 2011.

Se desempeñó como convencional constituyente y en el 2007 fue mpresidente de la Comisión de Redacción de la carta magna. Actualmente es columnista en el diario El Litoral de Corrientes y autor de los libros: Crónicas de la Argentina Confrontativa (2014) ; Justicia y poder en tiempos de cólera (2015); Crítica de la razón idiota (2018).

https://jorgesimonetti.com

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