#COLUMNASIMONETTI hipocresía

LAVARSE LAS MANOS

HIPOCRESÍA PREMIUM

“La hipocresía es el vasallaje que el vicio rinde a la virtud”

La Rochefoucauld, filósofo francés

                   La sanción que el Juzgado Federal de Corrientes aplicó a la filial local de La Libertad Avanza, por la falta de presentación del informe final y la rendición de cuentas de los fondos de campaña de las elecciones de 2025, disparó conductas evasivas en los popes de la boleta electoral partidaria.

                   Obviamente, la rendición de fondos utilizados en una campaña electoral, públicos y privados, no es una cuestión menor. Es una exigencia legal y, además, una exigencia política.

                   De hecho, y no para excusa de La Libertad Avanza, son muchos los partidos políticos que tienen deficiencias en sus presentaciones, o directamente no cumplen con la norma.

                   Sin embargo, existe un fondo ético mucho más importante y decisivo, que es la responsabilidad política de quiénes han sido el rostro, la voz y los beneficiarios de dichos fondos: los candidatos.

                   Y aquí viene el motivo de este artículo,  que intenta mostrar menos del aspecto legal, mucho más del ético y moral, menos del incumplimiento fáctico, más del hacerse cargo de la responsabilidad política.

                   Ni bien explotó la bomba, las candidatas libertarias no le pusieron el pecho a las balas, no se preocuparon por investigar e informar a la ciudadanía, no afrontaron su carácter de principales figuras políticas de la campaña y beneficiarias de los fondos.

                   Obraron cual Pilatos con Jesús: se lavaron las manos, aduciendo que no tienen personalmente la obligación de controlar las rendiciones. Beneficios, sí, responsabilidades, no.

                   Las campañas no son entes abstractos. Tienen rostros, nombres, trayectorias que se proyectan sobre actos, publicidad, logística y despliegue territorial. Cada afiche, cada spot, cada acto financiado -y ahora observado por la Justicia Electoral- no fue neutro: tuvo destinatarios concretos. Y fueron ellas.

                                       Entonces, legalmente impecable sus gambetas técnicas: “yo no firmé”, “yo no ví”, “yo no soy apoderada”, Moralmente, un bochorno.

                                       No se trata aquí de discutir tecnicismos contables ni de anticipar culpabilidades que corresponden a la Justicia. Se trata de algo más elemental: coherencia. De la misma manera que no se puede predicar austeridad desde el derroche, tampoco se puede exigir transparencia mientras se esquiva la propia.

                                       La hipocresía, decía La Rochefoucauld, es el homenaje que el vicio rinde a la virtud. En Corrientes, la escena parece aggiornada: la transparencia es el homenaje que el discurso rinde a una práctica que no siempre la acompaña.

                   El mundo no gira en torno a  la blonda y a la morocha, sí parte de la política. Nada como mostrar y demostrar coherencia. Caso contrario, dedicarse a escribir un manual de hipocresía “premium”.

 

 

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Jorge Simonetti

Jorge Simonetti es abogado y escritor correntino. Se graduó en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional del Nordeste. Participó durante muchos años en la actividad política provincial como diputado en 1997 hasta 1999 y senador desde 2005 al 2011.

Se desempeñó como convencional constituyente y en el 2007 fue mpresidente de la Comisión de Redacción de la carta magna. Actualmente es columnista en el diario El Litoral de Corrientes y autor de los libros: Crónicas de la Argentina Confrontativa (2014) ; Justicia y poder en tiempos de cólera (2015); Crítica de la razón idiota (2018).

https://jorgesimonetti.com

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