#COLUMNASIMONETTI Javier Milei Massa Patricia Bullrrich primera vuela electoral

ESCENARIO, EL PENÚLTIMO ESCALÓN

RECALCULANDO

“El resultado de las elecciones no sólo es el emergente de realidades previas, sino que también es instituyente de nuevas realidades”

Claudio Jacquelin

*El escenario de tercios de las Paso dejó a Javier Milei mejor parado de cara a las generales. La más perjudicada fue Patricia Bullrich al debilitarse su imagen del cambio duro en comparación con la disrupción libertaria.  Sin embargo, cuando baje la espuma exitista, seguramente el recálculo estratégico generará nuevos escenarios. Massa corre de atrás.

**Para el flamante novio, todo parece ser una luna de miel. Creo que, finalmente, Juntos por el Cambio ha tomado nota y dará dura pelea en un marco de unidad.

***Así y todo, creo que no se está armando una nueva fuerza política que pueda tener incidencia a futuro. Los desencantados tienen la persistencia de una tormenta de verano.

                   Todo es un juego, más o menos divertido, que estimula al participante a desafiar sus propias capacidades y el cacho de suerte que necesita para seguir avanzando. Los primeros pasos lo interpelan acerca de su pericia para el discernimiento, que no es otra cosa que saber reconocer la verdad en su oposición con la falsedad.

                   Superado el básico peldaño, la temática se vuelve más específica y los contendientes deben mostrar la dimensión de sus conocimientos generales o, también instrumento muy valioso, el instinto para escoger en la encrucijada.

                   Avanzan los mejores, también los más intuitivos, a veces los más suertudos. Y así, de un número importante de postulantes, los competidores se reducen para participar de la vuelta previa a la final, es el penúltimo escalón, el escalón escenario, dónde la disputa es sólo entre tres. El trío aspira llegar al turno final, dónde ya no hay un mañana, la definición es inexorable, alguien se lleva el premio gordo.

                   A esta altura, los lectores se habrán dado cuenta que estoy realizando una descripción somera del programa televisivo de los 8 escalones, con la intención de representar una metáfora política acerca de la realidad nacional.

                   En los primeros seis, que culminaron con las Paso, candidatos de toda laya, aventureros, buscas, pequeños sectores ideologizados y partidos o personas con dimensión considerable para aspirar al premio, participan con diferentes pretensiones.

                   A algunos les alcanzó con obtener algún dinerillo (bastante) del estado para fabricar boletas, otros desean dejar plantada una bandera aún cuando tengan nulas chances de ganar, y finalmente aquéllos que compiten en serio por ocupar los sillones del poder.

                   Transcurridas las Paso, los tres participantes (con reales posibilidades) dieron el paso para ocupar el penúltimo escalón, el de la primera vuelta electoral, en la que finalmente se determinará el ascenso al octavo y último, la muy probable segunda vuelta final.

                   No todos lo hicieron en las mejores condiciones, las sorpresas, y no tantas, estuvieron a la orden del día. De tal manera, con la intensidad de los números puestos, hoy se configura en la Argentina un contexto de competencia electoral que hasta hace algunos días no se visualizaba.

                   Transcurridas las primarias, lo que sigue ha determinado un nuevo escenario político-electoral en el país, y han mostrado la necesidad de recalcular estrategias, elaborar mensajes con precisión de cirujano, y construir relatos que constituyan la mezcla adhesiva de lo que, hasta el momento, fueran tiros al bulto sobre el electorado.

                   De ser el “loquito” libertario, Javier Milei ha pasado a constituir parte importante de ese panorama de tercios que se pensaba como posible, ocupando el primer lugar en el reparto.

                   El tercio superior le ha conferido una inercia ganadora en estos primeros diez días posteriores a las primarias, dónde ha copado la atención pública. El debate acerca de sus posturas ya no tienen un carácter meramente teórico y especulativo, sino práctico e instrumental.

                   No es ya un debate sobre el sexo de los ángeles, se tiene conciencia que cada propuesta, cada tema, cada exabrupto del libertario puede formar parte de una medida gubernamental que nos condicionará la vida a todos. Hasta el FMI lo ha llamado.

                   En este caso, aunque falten dos meses para las generales, el viento en la camisa que tiene Milei como producto de su triunfo en las Paso, puede combinarse con la dinámica exitista que en la sociedad generan estos resultados sorpresivos.

                   Muchos ya se cruzaron a la vereda del libertario, otros quisieran hacerlo pero tienen más pruritos, son las realidades de la política, pero la sociedad también puede verse influenciada por esa sensación agradable de un huracán que nos lleve flotando a nuevos destinos.

                   Por lo pronto, está claro que Milei actúa como el campeón en ejercicio, y que sus dos contendientes principales ocupan el lugar de sparrings, por ahora. Por lo menos ese es el escenario en momentos en que la espuma de las primarias se mantiene alta todavía.

                   Juntos por el Cambio es el espacio que quedó más perjudicado por las primarias, no sólo porque de un supuesto primer lugar que predecían las encuestas, pasó a un segundo, sino porque su rol opositor y su mensaje de cambio quedó chirle y fue copado literalmente por el libertario y su discurso disruptivo.

                   Tendrá que buscarse una épica convocante, que rescate su propuesta de cambio, que es lo que mayoritariamente votó la gente, pero que además le agregue diferencias cualitativas con La Libertad Avanza, no sólo de matices.

                   Por lo pronto, su candidata, Patricia Bullrich, pasó de halcón en comparación con Larreta, a paloma en cotejo con Milei, lo que, con la espuma alta del extremo disruptivo, la perjudica en cuánto a la sensación social.

                   Entiendo, sin embargo, que la estrategia cambiemita pasa por no enfrentarse de inmediato al tsunami libertario, y, en algunos días, cuando bajen las olas, comenzar a taladrar por todos los medios las inconsistencias y las diferencias con su principal contendiente.

                   Para ello, se sabe que está armando un equipo que pueda representarla en el debate, con alta penetración y un discurso entendible para la sociedad. Tendrán importancia no sólo los hombres que lo integran, sino también los sectores políticos, dónde el radicalismo debe recuperar su pálida imagen. Planifican, para estos días, un acto de relanzamiento en Caba.

                   Sergio Massa, consciente   de que sus escasas chances están atadas a su desempeño como ministro y virtual titular del poder público, debe bailar con la más fea.

                   Abandonado por Cristina y Alberto, que brillaron por su ausencia en la campaña electoral, no ha tenido resultados palpables en el ejercicio de la cartera económica que le permitan alentar un resultado positivo. Al contrario, el peso de una devaluación importante y un salto de los precios, preanuncian una agudización de la cuesta cada vez más empinada.

                   Si uno leyera los números despojados de las Paso con ojos de encuestador, diría que son tan apretados que ingresan en el margen de error del porcentaje mínimo, y que cualquiera de los tres estaría en condiciones de ingresar a la segunda vuelta.

                   Sin embargo, los componentes aritméticos tienen incidencia en la sociedad, en los medios y, en definitiva, en el ánimo de la gente, pasando a jugar los ingredientes psicológicos del exitismo por un lado, del miedo por el otro, y de tantas sensaciones desatadas, que no resulta del todo predecible un resultado final.

                   De un virtual empate técnico en las urnas, una encuesta realizada días posteriores de las Paso, dan a Javier Milei creciendo, Patricia Bullrich en el mismo nivel y Massa decayendo.

                   Ése es hoy el escenario en el penúltimo escalón. Cuando baje la espuma mileista en días próximos, veremos si el recálculo Bullrich alcanza para modificar significativamente el panorama.

                   Dr. JORGE EDUARDO SIMONETTI

 

 

 

 

 

Jorge Simonetti

Jorge Simonetti es abogado y escritor correntino. Se graduó en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional del Nordeste. Participó durante muchos años en la actividad política provincial como diputado en 1997 hasta 1999 y senador desde 2005 al 2011.

Se desempeñó como convencional constituyente y en el 2007 fue mpresidente de la Comisión de Redacción de la carta magna. Actualmente es columnista en el diario El Litoral de Corrientes y autor de los libros: Crónicas de la Argentina Confrontativa (2014) ; Justicia y poder en tiempos de cólera (2015); Crítica de la razón idiota (2018).

https://jorgesimonetti.com

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