#COLUMNASIMONETTI Francisco León XIV visita papal

DILEXI TE

LEÓN XIV

“Hay bendiciones sobre la cabeza del justo; pero violencia cubrirá la boca de los impíos”

Proverbios 10:6

***Cuarenta años después de Juan Pablo II, pisa tierra argentina un pontífice. Antes que la máxima jerarquía de la iglesia católica o un jefe de estado, desciende de la escalerilla un hombre justo y un hombre de paz. Trae consigo toda la impronta de su función apostólica. Su mensaje es claro. La exhortación apostólica Dilexi Te y su encíclica Magnifica Humanitas, así lo muestran.

                               Llega León XIV. Y no es una visita más.

                   Desde 1987, con Juan Pablo II, que un sucesor de Pedro no pisa nuestro suelo. El domingo, a las 16:30 en Aeroparque, procedente de Montevideo, será recibido por el presidente Milei y en 72 horas recorrerá Buenos Aires, Córdoba y Luján antes de partir a Lima.

                   En tiempos de gritos e insultos, ¿qué viene a traer un Papa? Viene el hombre justo. Y el hombre de paz.

                   La Biblia tiene una definición precisa del justo. No es el perfecto. Es el que permanece.  “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos… Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo”, dice el Salmo 1. El justo es aquel que da sombra, que no se deja arrastrar por el viento de turno.

                   Para que no queden dudas de qué lado del evangelio se para León XIV, debemos dirigirnos al nombre que adopta para el ejercicio de su Papado, porque preanuncia el sentido de su ministerio y su dirección pastoral.

                   Bergoglio eligió el de “Francisco”, en honor a San Francisco de Asís, que pasó de ser hijo de un rico comerciante de Asís, a vivir en la más estricta pobreza y observancia de los Evangelios. Por ello el Papa del fin del mundo hizo la opción por los pobres en el ejercicio de su función pastoral.

                   Prevost se autodenominó León XIV, en referencia a León XIII, autor de la encíclica Rerum Novarum a fines del siglo XIX. Fue la primera encíclica social de la iglesia católica, y versaba fundamentalmente sobre las condiciones de las clases trabajadoras.

“La visita de León XIV a nuestro país viene a representar la contracara del pensamiento libertario, que se empeña en imponer la cultura del individualismo egoísta y del más crudo darwinismo social”

                   León XIV no llega con teorías abstractas. Llega con el corazón de sus predecesores y con una palabra que ya es programa.

                   A los movimientos populares de América Latina les dijo, y lo ratificó en su primera encíclica Magnifica Humanitas: “Tierra, techo y trabajo son derechos sagrados, por los que vale la pena luchar, y quiero que me oigan, que me escuchen decir, ¡estoy con ustedes!”.

                   He ahí al hombre justo. El que entiende que la justicia no es una consigna partidaria. Como él mismo escribe: “Para la comunidad cristiana, la justicia social es una forma concreta de seguimiento de Jesús y de fidelidad a su Evangelio”, porque “Jesús anuncia una Buena Noticia a los pobres y se identifica con los pequeños, los enfermos, los presos y los extranjeros”.

                   Para los argentinos, la visita de León XIV trasciende su presencia física, también trae consigo el espíritu de Francisco, nuestro Papa.

                   Hay un hilo conductor entre el pensamiento de Prevost y el de Bergoglio, y ese hilo se corporiza en la exhortación apostólica Dilexi Te (Te amamos). Publicada en octubre de 2025, el texto tiene una particularidad histórica y espiritual: fue comenzado por Francisco, quien preparaba una exhortación sobre el compromiso de la Iglesia con los pobres, y recibido por León XIV como una herencia que decidió hacer propia, enriquecer y concluir.

“El espíritu de Bergoglio estará presente con Prevost. La exhortación apostólicaDilexi Te (Te amamos), fue comenzada por Francisco y terminada por León XIV. Nos habla de las “nuevas pobrezas”

                   Francisco dejó una preocupación; León XIV la convirtió en un programa de su pontificado. Su contenido es contundente. No se limita a hablar de quienes carecen de alimentos, vivienda o recursos materiales. Describe también las nuevas pobrezas: la exclusión social, la falta de oportunidades, la pobreza cultural y espiritual, la fragilidad personal, la ausencia de derechos y la imposibilidad de tener voz en la sociedad.

                   Escribe León XIV en la exhortación apostólica a la que referimos: “Más allá de los datos -que a veces son ‘interpretados’ en modo tal de convencernos que la situación de los pobres no es tan grave-, la realidad general es bastante clara: ‘Hay reglas económicas que resultaron eficaces para el crecimiento, pero no así para el desarrollo humano integral. Aumentó la riqueza, pero con inequidad, y así lo que ocurre es que nacen nuevas pobrezas’.”

                   ¿Con qué Argentina se va a encontrar León XIV?

                   El arzobispo de Buenos Aires, García Cuerva, lo dijo con crudeza la pasada semana: “Se va a encontrar con una Argentina herida, con una Argentina donde la descalificación y la intolerancia están a la orden del día”. Y agregó: “en un país herido donde la descalificación está a la orden del día, necesitamos esa potencia histórica de cambio.”

                   Por eso necesitamos también al hombre de paz. La paz bíblica no es ausencia de conflicto. Es shalom: orden interior, justicia, encuentro. Isaías lo prometía: “El efecto de la justicia será la paz” (Is. 32,17).

“En medio de tanto insulto y agresión, que la presencia papal nos sirva para acercarnos y ser solidarios con el dolor ajeno”

                   El Gobierno pide, con razón, que no se politice la visita. Que “el Papa es de todos”. Y es cierto. Pero la sola presencia de un hombre justo ya es un acto profundamente político en el sentido más noble: nos obliga a mirarnos al espejo.

                   No viene a bendecir a un oficialismo ni a una oposición. Viene a recordarnos lo que el Salmo 37 nos enseñó de chicos: “Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan”. Hemos visto, sí, demasiados argentinos desamparados.

                               Bienvenido, entones. Bienvenido el hombre justo y de paz. Que su paso por esta tierra argentina, aunque sea breve, nos deje menos heridos y más hermanos. Y, sobre todo, menos ciegos ante las nuevas pobrezas.

                   Dr. JORGE EDUARDO SIMONETTI

                             

 

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Jorge Simonetti

Jorge Simonetti es abogado y escritor correntino. Se graduó en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional del Nordeste. Participó durante muchos años en la actividad política provincial como diputado en 1997 hasta 1999 y senador desde 2005 al 2011.

Se desempeñó como convencional constituyente y en el 2007 fue mpresidente de la Comisión de Redacción de la carta magna. Actualmente es columnista en el diario El Litoral de Corrientes y autor de los libros: Crónicas de la Argentina Confrontativa (2014) ; Justicia y poder en tiempos de cólera (2015); Crítica de la razón idiota (2018).

https://jorgesimonetti.com

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