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LAS PRESIDENCIALES DE 2027

HACIENDO FUTUROLOGÍA

“No nos une el amor sino el espanto, será por eso que la quiero tanto”

Jorge Luis Borges

***Falta todavía un año y medio para las presidenciales de 2027. Pero los movimientos políticos preanuncian un escenario de mitades. Para el peronismo es vital su unificación en una sola oferta electoral. El oficialismo juega sus fichas a la mejora de la economía y al olvido de los hechos de corrupción. De igual modo, pareciera que a ninguno le alcanzará para ganar en primera vuelta. En un eventual “ballotage”, ganará quién genere menos espanto en el sector independiente.

                   Si el fútbol es “dinámica de lo impensado” según la genial definición de Dante Panzeri, en ciertas condiciones la política también lo es. Falta más de un año, se vislumbra un panorama de mitades en las preferencias electorales, que llevará, probablemente, a una segunda vuelta. Aunque, lo que hoy es, mañana puede no serlo.

                   Tras el sismo estructural que reconfiguró el mapa partidario, el tablero se clarifica hacia un escenario ineludible: una polarización entre el libertarismo oficialista y un peronismo obligado a unificarse bajo el frío pragmatismo de la supervivencia.

                   Este nuevo ecosistema es el resultado de una demolición. Exceptuando a la izquierda -tradicionalmente ideológica pero sin un arraigo masivo que le permita disputar el poder real-, los partidos que vertebraron la era pre-Milei han quedado reducidos a escombros identitarios.

                   El radicalismo y el PRO sufrieron una fuga tectónica de su electorado; perdieron su mensaje, diluyeron sus banderas históricas y carecen por completo de liderazgos claros y convocantes. En ese vacío existencial, las terceras vías se debilitaron. El escenario quedó limpio para un duelo de absolutos: o el peronismo realineado, o el mileismo y sus aliados.

“Cuando falta un año y medio, comienza a delinearse el escenario electoral: la creciente disolución de las opciones centristas, en beneficio de la polarización”

                   No estamos ante una elección común; estamos ante el choque de dos especies del mismo género: el populismo. La teoría política contemporánea, con autores como Ernesto Laclau o el neerlandés Cas Mudde, nos enseña que el populismo no es una doctrina económica, sino una forma de estructurar el discurso. Su combustible es la división de la sociedad en dos campos antagónicos: “nosotros” contra “ellos”.

                               Por eso, una eventual segunda vuelta entre Milei y Kicillof podría interpretarse también como una confrontación entre dos populismos de signo ideológico opuesto, cada uno respaldado por identidades intensas y electorados altamente movilizados.

                   Las encuestas conocidas hasta el momento muestran precisamente una tendencia a la polarización. Algunas continúan ubicando al oficialismo en posiciones competitivas gracias a la estabilización macroeconómica y a la reducción de la inflación. Otras reflejan un crecimiento sostenido de Kicillof como principal referencia opositora.

                   En sus respectivas internas, parecen no tener contras. En una última encuesta realizada por Insights Politicar y Oppers Global, en la Provincia de Buenos Aires, que concentra el 37% del electorado nacional, Milei tiene preferencias que alcanzan el 75,8%, por sobre números escasos de Bullrich y Macri. Por su parte, Kicillof alcanza un 66,6% por encima de Massa y Sergio Uñac.

                   En ese mismo distrito electoral, el espacio peronista tiene un 38,6% de las preferencias electorales, contra un 33,3% de La Libertad Avanza.

                   En la mayoría de los casos, sin embargo, aparece una constante: una eventual segunda vuelta luce abierta y muy disputada. La razón es sencilla. Ni los libertarios ni los peronistas parecen disponer por sí solos de una mayoría suficiente para imponerse cómodamente. El resultado dependerá de quienes hoy no se identifican plenamente con ninguno de los dos espacios.”

“Hoy, ni el peronismo unificado ni el oficialismo alcanzarían el triunfo en primera vuelta. El ballotage se definirá por el que menor espanto genere entre los votantes independientes”

                               El mapa sociopolítico sostiene esta hipótesis. El gobierno de Milei, superado ya el ecuador de su mandato, muestra el desgaste propio de la gestión económica, con una imagen pública polarizada. En la vereda de enfrente, el movimiento peronista procesa sus internas a contrarreloj: la necesidad de retener la provincia de Buenos Aires y recuperar la Nación está limando las asperezas entre el kicillofismo (con Axel Kicillof como principal carta de unidad), los gobernadores del PJ tradicional y el kirchnerismo residual. Saben que fragmentados no hay mañana.

                   Entre esos dos tanques políticos, el peronismo si se unifica, y el mileísmo y sus aliados, seguramente se encontrarán, más que terceras opciones electorales reales, ciudadanos que no comulguen con dichos extremos y deban -en caso de segunda vuelta- definir por el “espanto”.

                    La ciencia política sostiene que las sociedades polarizadas suelen organizar sus preferencias no sólo alrededor de adhesiones positivas, sino también mediante lo que se denomina “identidades negativas”: sentimientos políticos construidos a partir del rechazo al adversario.

                   Lo paradójico es que cada uno es la mejor publicidad del otro, organismos parasitarios del adversario. Milei existe políticamente porque el kirchnerismo dejó un tendal de frustraciones acumuladas. El kicillofismo se fortalece porque el modelo libertario, con logros macroeconómicos reales, produce un deterioro cotidiano que se mide en comercios cerrados y salarios que no llegan a fin de mes. Ninguno puede prescindir del espanto que genera en el adversario.

                   El factor determinante es ese electorado que los sociólogos llaman “independiente” y que en Argentina funcionaría mejor denominarlo el electorado del menor espanto. No vota por; vota contra.

“La Argentina de las últimas elecciones se está convirtiendo en un torneo dónde el “mal menor” suele ser el parámetro por descarte del voto”

                   Milei tiene el mayor núcleo duro -29%- pero también el mayor rechazo absoluto del tablero: 57%. Kicillof tiene menos piso -26%- pero más techo -47%-, según datos suministrados por Perfil.

                   En una segunda vuelta electoral, la elección de 2027 no la ganará el que convenza a sus propios simpatizantes, sino el que logre ser el menos rechazado por quienes no son de ningún lado. En un país de populismos enfrentados y partidos de centro disueltos, el árbitro es ese ciudadano sin bandera que decide en la oscuridad del cuarto oscuro cuánta cucharada de amargo tolera, y de cuál.

                   Falta mucho y todo podría cambiar. Por lo pronto, alinear al peronismo tras un solo candidato es misión compleja, el principal obstáculo es Cristina presa. El futuro del gobierno, en lo económico y en lo judicial, tampoco está claro.

                   Si en el cuarto oscuro pesa más el recuerdo de la inflación y el rechazo histórico a la hegemonía justicialista, Milei retendrá el voto del centro anti-K. Si predomina el malestar por el ajuste y el cansancio ante la retórica confrontativa oficial, el antimileismo actuará como el gran aglutinador que deposite a Kicillof en la Casa Rosada.

                   En la Argentina que viene, la gobernabilidad se medirá por la astucia para administrar los rechazos ajenos.

                   Dr. JORGE EDUARDO SIMONETTI

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Jorge Simonetti

Jorge Simonetti es abogado y escritor correntino. Se graduó en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional del Nordeste. Participó durante muchos años en la actividad política provincial como diputado en 1997 hasta 1999 y senador desde 2005 al 2011.

Se desempeñó como convencional constituyente y en el 2007 fue mpresidente de la Comisión de Redacción de la carta magna. Actualmente es columnista en el diario El Litoral de Corrientes y autor de los libros: Crónicas de la Argentina Confrontativa (2014) ; Justicia y poder en tiempos de cólera (2015); Crítica de la razón idiota (2018).

https://jorgesimonetti.com

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