
FÚTBOL ANESTÉSICO
“Hablaban de una cascada, son dos chorritos”
Javier Milei
***Mario Benedetti dijo alguna vez que “si todo lo que ofreciste no alcanzó, ofrece tu ausencia”. Pero Adorni no lo conoce al uruguayo. Al que sí conoce perfectamente, es al tristemente famoso Alfredo Yabrán, que dejó para la posteridad una frase célebre, que el Jefe de Gabinete sigue a pie juntillas: “¿Qué es el poder? Impunidad”.
La demora del Jefe de Gabinete de Ministros, Contador Público Manuel Adorni, en presentar su declaración jurada sobre los cientos de miles de dólares que movió en estos dos últimos años, traducidos en costosas propiedades y múltiples viajes, se ha constituido en el principal problema del gobierno.
No es un simple manchón en la reputación gubernamental, es una mancha venenosa que va dejando campo raso en la supuesta moralidad de los libertarios.
Si en los más altos niveles del poder se piensa que una buena declaración de bienes, a esta altura dibujada al máximo, puede hacer bajar las aguas de la sospecha y del descrédito, están en otra sintonía.
No creemos que ese sea el caso, sino la verdadera dificultad de presentar una justificación más o menos creíble, del origen de cientos de miles de dólares gastados a matacaballo por el vocero, con apenas tres millones de pesos mensuales de sueldo.
Es más, el daño ya está hecho. La decisión de los hermanos presidenciales en sostener al funcionario de mayor nivel de su gobierno, luego de que por mucho menos echaran a otros en supuesta prueba de su política de “el que las hace las paga”, tiene, a mi juicio, dos razones principales.
La una, que las aventuras financieras de Adorni forman parte de un entramado más grande de corrupción, dónde la cúspide no es ajena. Autopreservación, que le dicen. Despedirlo podría significar un cabo suelto de alta peligrosidad.
“Los hermanos presidenciales creen que es menor el daño con Adorni dentro del gobierno, que el que podría causar su despido”
La otra, es evitar que el poder que hasta ahora ostentó Javier Milei ante la sociedad, se escape como arena entre los dedos, socavando de tal manera su gestión, que termine con su gobierno.
Es un dilema de hierro, dónde a todas luces el peso negativo de mantenerlo al Jefe de Gabinete es mucho menor que despedirlo.
Y seguir aguantando, hasta que lleguen buenas noticias económicas que vulneren la frágil memoria social, o, por lo menos, hasta que otros acontecimientos de impacto puedan alivianar la carga negativa del “Adornigate”.
Y lo tienen a la mano, en un país futbolero. No es un secreto la metodología libertaria de reemplazar un problema por otro suceso de impacto, positivo o negativo, apelando a la desmemoria o a la sinrazón.
Y el 11 de junio está a la vista, cuando en el estadio Azteca de la ciudad de México, se enfrenten el local con Sudáfrica, dando inicio al Mundial de Fútbol, dónde pondremos en juego la corona.
Messi y sus muchachos servirán, inintencionadamente, de anestésico para la conciencia social de los argentinos, y le darán un mes de aire a la gestión Milei.

El rezo libertario a San Lionel, es el ruego laico del gobierno, para que el tiempo, el fanatismo futbolero y la frágil memoria de los argentinos, vayan haciendo su efecto terapéutico para una patología que por ahora no tiene cura definitiva.
“El mundial de fútbol es esperado por el gobierno como el anestésico a la conciencia de los argentinos”
Mientras tanto, poner el lomo duro aguantando los guachazos de la realidad, acusando a diestra y siniestra a una conspiración periodística, y confiando en una decrecida voluntad de lucha de los sectores más afectados por la crisis económica.
Y en tren de crear un puente hasta el 11 de junio, el gobierno juega con el fuego de la provocación. Que cosa sino una provocación es que, el día anterior a la marcha universitaria del martes 12 de mayo, se dicte una decisión administrativa suscripta por Manuel Adorni, recortando ferozmente el presupuesto de las universidades.
Hablando de fútbol, el deslomado Adorni, convertido en un funcionario impresentable, piensa que no hay mejor defensa que un buen ataque y pega dónde más le duele a quienes piensan en un país normal: en la educación. El chancho predicando higiene.
Las pueriles excusas oficiales, intentando exculpar al alto funcionario, darían risa si no fueran patéticas expresiones que subestiman la inteligencia de la gente. Que otra cosa es sino una monumental estupidez decir que a Adorni “se le ha dado todo junto” o que “no es una catarata sino dos chorritos de agua”.
Tal vez por vía del humor le encontremos algún sentido a la defensa gubernamental: es una catarata de dólares por dos chorritos de agua. Del chorro, ni hablemos.
Dr. JORGE EDUARDO SIMONETTI
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