#COLUMNASIMONETTI idiota La rebelión de Atlas Milei

LA REBELIÓN DE LOS IDIOTAS

ANTICASTA

“Si viese usted a Atlas, el gigante que sostiene al mundo sobre sus hombros…que le diría usted que hiciese? Que se rebele.”

Andy Rand, La rebelión de Atlas

*En la Grecia de la democracia directa, se le decía “idiota” a todos los que no participaban de la vida pública. En la Argentina del siglo XXI, quienes fueron “idiotas” hasta ayer, hoy encabezan la rebelión contra la “casta”, encabezados por otro “idiota” que más que idiota me parece muy vivo.

**Su prédica contra “la casta chorra” no supera el mero discurso. No critica a Massa por gastar el dinero de todos en la campaña. Tampoco habla del “Chocolategate” ni de las numerosas causas de corrupción contra el kirchnerismo.

***Ubicado en el cómodo lugar del “outsider”, su prédica parece más bien “jarabe de pico” que auténtica “rebelión de Atlas”. Una farsa.

                   Antes, una aclaración para que no se sientan tocados algunos lectores. Al hablar de “idiota” no me refiero a la patología del comportamiento, tampoco es un insulto, es una descripción. Es que, en la Antigua Grecia de la democracia directa, a los que no se ocupaban de los asuntos públicos se los denominaba de tal manera, “idiotas”.

                   Observando varios videos de la visita de Milei a Corrientes, advertí la enajenación de seguidores, coreando a un líder que parecía en estado de éxtasis. Me impresionó.

                   La pregunta fue: ¿Desde cuándo toda esta gente se preocupó y participó de los asuntos públicos? Es más, ¿desde cuándo su líder, Javier Milei, lo hizo?

                   Temo decir que, tanto el liberautoritario como gran parte de sus seguidores, no todos porque hay muchos oportunistas de la “vieja” política, son nuevitos en el ámbito de la participación política, es decir que antes fueron “idiotas”, despreocupados de la cosa pública, tanto como Milei, que ya tiene cincuenta y dos años y apenas ayer aparece.

                   El gran movimiento que se generó en rededor de su figura, podría considerarse como una rebelión electoral, una rebelión de los “idiotas”, es decir de la gente que antes no participaba de la vida democrática, encabezado por otro “idiota”, Milei, que tampoco lo hacía.

                   Este fenómeno no parece cuadrar con los movimientos ciudadanos de la “Primavera Árabe” ni con la de los “Indignados” españoles, que no tuvieron características partidarias ni electoralistas, su marca en el orillo fue el de la espontaneidad ciudadana contra la política.

                   La lucha contra “la casta” que se enarbola a partir de la prédica libertaria, tiene su instrumentación a través del discurso de un líder “outsider” y un partido político, La Libertad Avanza, que ya participó en las elecciones de medio tiempo de 2021 y se apresta hacerlo en las presidenciales de este año.

                   Para hacer de algún modo una comparación, debemos decir que en el mundo, en distintos tiempos, se repitieron fenómenos de hartazgo contra la política tradicional, y el término “casta”, para referir a las élites de los partidos políticos, fue el preferido por los “idiotas”.

                   Para designar a dos de los últimos, diremos que en la Italia de los primeros años del siglo se produjo un movimiento similar, que significó el desplazamiento de la “casta” y culminó con Silvio Berlusconi en el poder, un poderoso empresario adicto a las orgías.

                   En España de 2014, el término “casta” también se puso de moda, a través de la prédica de un nuevo partido político, “Podemos”. Sostenían el mismo discurso mileísta, pero desde el ángulo ideológico opuesto, la extrema izquierda, obviamente en las antípodas de la extrema derecha del desgreñado.

                   Pues bien, el discurso contra la casta, que en ese entonces estaba constituida por los partidos políticos PP y Psoe, culminó con “Podemos” absorbidos por el sistema, olvidados de su rebeldía, e integrados al gobierno español con el Psoe a la cabeza y teniendo dos ministerios.

                   No puede hablarse de la eliminación de los políticos, porque ellos son los operadores constitucionales del sistema democrático. El discurso se sostendría si se hablara de “renovación”, que siempre está presente en la lucha política como significante vacío de la democracia.

                   En suma, queridos “idiotas”, la política no puede extinguirse, son unos políticos u otros, son más viejos o más nuevos, son buenos o malos, son eficientes o incapaces, son íntegros o corruptos, se van unos y pueden venir ustedes, pero siempre los sillones estarán ocupados.

                   El tema no es luchar contra el sistema desde una perspectiva “outsider”, sino propugnando su depuración a través de nuevas generaciones, nuevas ideas y fundamentalmente nuevas éticas.

                   ¿Cuál es el signo de senectud de una generación de políticos? ¿Su composición etaria, sus ideas perimidas, su tiempo de permanencia en el poder, su fracaso en la gestión, su conducta corrupta?

                   Pero atentos, que el significante vacío de la renovación, debe rellenarse no sólo con propuestas locas venidas de la estratósfera, sino además con dirigentes que tengan una historia plausible de compromiso con el sistema democrático y una foja comprobable de lucha contra la corrupción.

                   La rebelión de los “idiotas”, corporizados en un líder que baja en paracaídas en medio de la sufrida sociedad, que promete quemar todo y comenzar de nuevo, que siembra semillas de disolución en el campo orégano de una ciudadanía sufrida, tiene que ser objeto de una mirada detenida. No queremos para nuestra querida Argentina, yo por lo menos no, unos Trump, unos Bolsonaro, unos Chavez, unos Berlusconi, que nos enrosquen la víbora aprovechando nuestra desesperación.

                   En su cortísima carrera pública, Milei nada ha demostrado de lo que predica respecto a su “lucha” contra la “casta chorra”, como acostumbra a decir. Para no hacer demasiada historia, vamos a unos pocos ejemplos.

                   Nunca se le escuchó decir nada respecto a las numerosas causas de corrupción del kirchnerismo. Tampoco el mismo, ni sus diputados, hablan del “Chocolategate”, el escándalo actual de la financiación espúrea de la política en La Plata. Ni que decir de la grave acusación de corrupción en la licitación pública en la Aysa de Malena Galmarini. De pronto, Milei quedó afónico, no le salen las palabras. Patético.

                   Y si hablamos de su prédica de eliminación del gasto político, cuando un contrincante electoral (¿contrincante?), Sergio Massa, gasta a lo pavo el dinero público para su campaña, parece cultivar el dicho de que “en boca cerrada, no entran moscas”. “Silenzio stampa” a favor de quién, las malas lenguas dicen, es su socio.

                   En 2014, Pablo Iglesias, el líder de Podemos, decía “hemos nacido para echar al gobierno de la casta” del Psoe. Hoy comparte gobierno con ellos. Milei, pareciera, es un émulo del izquierdista español, pero lo es ya antes de que se realicen las elecciones.

                   Hay momentos en la vida de los pueblos en los que no hay espacio para la razón, la temperancia, la cordura. Son tiempos de emociones fuertes, épicas guerreras, mensajes incendiarios.

                   Se instala en el imaginario social, la sensación de un apocalipsis epocal, que sólo el derrumbe de todo lo viejo solucionará, aunque no tengamos ni p…idea de aquello que lo reemplazará.

                   Allí aparece el mago, el que en su ya extendida vida cultivó la personalidad del idiota, pero que surge cómo líder de una generación de idiotas que quieren dejar de ser idiotas y buscan un idiota que los saque de la idiotez.

                    “Resetear y demoler el mundo, para que un grupo pequeño comience todo de nuevo”, dice la ensayista eslovena Renata Salecl, analizando a Milei.

                   La rebelión de los idiotas tiene su desenlace: un populista autoritario que decida por todos nosotros. No me parece que sea como “la rebelión de Atlas”.

                   Dr. JORGE EDUARDO SIMONETTI

Jorge Simonetti

Jorge Simonetti es abogado y escritor correntino. Se graduó en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional del Nordeste. Participó durante muchos años en la actividad política provincial como diputado en 1997 hasta 1999 y senador desde 2005 al 2011.

Se desempeñó como convencional constituyente y en el 2007 fue mpresidente de la Comisión de Redacción de la carta magna. Actualmente es columnista en el diario El Litoral de Corrientes y autor de los libros: Crónicas de la Argentina Confrontativa (2014) ; Justicia y poder en tiempos de cólera (2015); Crítica de la razón idiota (2018).

https://jorgesimonetti.com

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