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RODRÍGUEZ Y EL DIABLO

13 A: CITA A CIEGAS

“Las elecciones se ganan y se pierden dentro del cerebro del votante”

Daniel Eskibel, psicólogo consultor político

*Rodríguez no escucha al diablo, sigue enfrascado en sus propias cavilaciones. Todos los Rodríguez argentinos no atendemos los cantos de sirena de los candidatos. No nos seducen ni las promesas ni las bonitas palabras. El desencanto con la política es enorme.

**El cerebro electoral es una “matrioska”, con sucesivas capas de racionalidad, emociones y sesgos. De ese combo, saldrá el sentido de nuestro voto.

***Con todo, la desafección hacia la política no debe anular el compromiso con nuestro propio destino, que también se construye con el voto.

                   Es de noche. Rodríguez atraviesa el campo cabalgando. El diablo, de poncho rojo, también cabalga. Empareja su caballo con el de Rodríguez, le ofrece maravillas, promete cumplir todos sus deseos, le muestra sus poderes para impresionarlo. Pero no logra seducir a un Rodríguez imperturbable, indiferente. ¡La puta que te parió! lo insulta, pero Rodríguez sigue cabalgando, como si nada hubiera pasado.

                   Este cuento de Francisco Espínola demuestra que no es fácil seducir a los Rodríguez en una elección. Cuentan muchos elementos, desde los más básicos hasta los más sofisticados, y, aún con todo, sólo tendremos una aproximación a las proyecciones electorales.

                   Si, tal como lo afirma el especialista uruguayo Daniel Eskibel, autor del extraordinario libro “Maquiavelo&Freud”, las elecciones se disputan en el cerebro del votante, pareciera que poco se ha hecho para conocer dicho cerebro.

                   El cerebro del ser humano es un órgano complejo. Los especialistas nos hablan de tres cerebros en uno, como las matrioskas: en el primer cerebro, el más evolucionado, está la inteligencia, la imaginación, la creatividad y la vida psicológica más sutil de la persona; el segundo, similar al de los mamíferos, es la base de las emociones, los sentimientos, los impulsos, y  tiene su propia lógica de funcionamiento: el tercer cerebro, por último,  el más primitivo, asimilado al de un reptil, es el fundamento de las jerarquías, la violencia, el dominio territorial.-

                   Es la primera vez que advierto tanta incertidumbre en un resultado electoral como en este proceso, que tiene varios hitos para la definición: las primarias, las generales en primera vuelta y luego, de ser necesaria, la segunda vuelta.

                   Tratando de separar el polvo de la paja, especialmente cuando se difunden muchos resultados de encuestas pagas, son varios los elementos que contribuyen a acentuar el signo de interrogación.

                   La bajísima calidad de la comunicación política que puede verse en esta campaña electoral hacia el 13 A, una atiborrada profusión de avisos sin ningún elemento diferenciador, no es la causa sino la consecuencia de la degradación de la política.

                   No obstante, como primer punto a destacar en el análisis, es la indudable desafección de los ciudadanos con la política, no tanto desde el sentimiento negativo hacia quienes tramposamente Milei llama “la casta”, sino fundamentalmente al desentendimiento, la apatía, la abulia de gran parte de la sociedad, que no ve a la política como solución de los problemas diarios.

                   Sin dudas que es ése un elemento casi distorsivo de los procesos electorales, por ello es la dificultad de los encuestadores de lograr respuestas fiables, porque gran parte de la gente está inmersa en un proceso inédito de desencanto y no quiere opinar o no tiene decidido si vale la pena votar y a quién.

                   Siempre el desencanto lleva agua para algún molino político, hay sectores y dirigentes que se benefician con la baja participación electoral. Y si no, hay que preguntarle a la Junta Electoral cordobesa, que decidió, insólitamente, no multar a los que no concurren a votar, dándole una gran mano al candidato oficialista a intendente de Córdoba. En todos lados se cuecen habas, también en la tierra de Schiaretti.

                   El segundo vector básico en la decisión electoral tiene que ver con el continuismo versus el cambio. Está muy claro que esta administración es un desastre, la economía en llamas y el desgobierno una realidad.

                   Con este elemento, parecería que la decisión es extremadamente sencilla: ¿quién, en su sano juicio, votaría por el continuismo? Sin embargo, el continuismo está vivo porque el cambio no se consolida, no unifica personería y no proyecta un horizonte medianamente seguro de mejoramiento de las condiciones de vida de la gente.

                   En el mercado electoral, el funcionamiento de la oferta y la demanda no es simple, sobre todo en este tiempo en que la oferta no es clara y tampoco extremadamente atractiva, por lo que la demanda (potenciales votantes) se auto restringe o guarda la expresión de sus preferencias hasta el último momento.

                               En los años ochenta, las neurociencias comprobaron que el voto no era producto de una decisión racional, fría, calculada, sino que tenía más que ver con un mecanismo heurístico de la mente humana, es decir con un procedimiento de selección basado en la experiencia: cada quien actúa como le ha ido en la feria.

                   Si éste es el caso, como pareciera, hay un importante sector social fidelizado por el oficialismo a través de la ayuda social, personas que subsisten con la dádiva y que temen perderla si no son los actuales gobernantes los que ganen.

                   Pero ese núcleo duro que es el capital del kirchnerismo, está contrastado por una mayoría a la que no le va bien en la feria, no le va bien con la seguridad, con su economía personal, con sus perspectivas de vida.

                   Debería decir en este punto, entonces, que coinciden la experiencia de vida del promedio de los argentinos, con lo que podríamos considerar un voto basado en la racionalidad. Es la razón la que nos está señalando lo que la experiencia nos hace vivir.

                   Desde un posicionamiento analítico, siempre nos cabe la pregunta de si se vota con el bolsillo, con la razón o con la emoción. Es que el ser humano es un organismo complejo, que no está hecho sólo de “presente”, tiene, como las matrioskas, varias capas construidas por la experiencia, que finalmente también tienen que influir a la hora de sus decisiones.

                   Los llamados “sesgos confirmatorios” no pueden dejar de tenerse en cuenta en el momento de la decisión final. Como seres racionales y emocionales, vamos construyendo en nuestras vidas una forma de pensar y de vivir que es intransferible. De allí es que buscamos en la oferta electoral la opción que coincida con nuestros “sesgos”.

                   Daniel Eskibel opina que el voto es esencialmente emocional, tiene que ver con nuestro lado inconsciente, ese lado que descubrió Sigmund Freud y que constituye el 98% de nuestra vida mental.

                   El resultado incierto de las Paso pareciera que está en contradicción con la experiencia y con los datos puros y duros de las realidad. Tanto así que, según el encuestador y analista Alejandro Catterberg, “en las Paso, el primer cisne negro es que Milei saque 25% y el segundo que J x C le gane por muy poco al kirchnerismo”.

                   Nada es seguro, todavía. Con una economía que se cae a pedazos, cuesta entender el optimismo irredento de Massa, que aspira en poco tiempo a pintar de blanco el cisne negro de una probable derrota electoral. Tampoco es explicable que Bullrich y Larreta estén demasiado enfrascados en descalificarse mutuamente cuando no tienen el caballo atado.

                   Finalmente, sólo me sale decir que, como en todas las facetas de la vida, sólo la educación, el conocimiento, el estudio, nos hace libres…también a la hora de votar.

                   Dr. JORGE EDUARDO SIMONETTI

Jorge Simonetti

Jorge Simonetti es abogado y escritor correntino. Se graduó en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional del Nordeste. Participó durante muchos años en la actividad política provincial como diputado en 1997 hasta 1999 y senador desde 2005 al 2011.

Se desempeñó como convencional constituyente y en el 2007 fue mpresidente de la Comisión de Redacción de la carta magna. Actualmente es columnista en el diario El Litoral de Corrientes y autor de los libros: Crónicas de la Argentina Confrontativa (2014) ; Justicia y poder en tiempos de cólera (2015); Crítica de la razón idiota (2018).

https://jorgesimonetti.com

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