#COLUMNASIMONETTI Bullrich Massa Milei

EN UN DEBATE MÁS CALIENTE, BULLRICH MEJOR POSICIONADA

HACIA EL 22

“Nunca escuches al que vas a votar”

Pablo Gerchunof

*Segundo debate presidencial. Bullrich mejoró notablemente su performance, Milei jugó al empate en una actuación que no sumó, y Massa hizo un control de daños. Con la suma de ambos encuentros, el amperímetro electoral poco se movió.

**No se esperan cambios notables en las dos semanas de campaña que restan. El panorama no se modificará sustancialmente, salvo que la realidad golpee con todas sus fuerzas.

***Así y todo, con encuestas de todos los colores, nadie se anima a dar por cerrados los resultados. Lo más probable es que volvamos a votar el 19 de noviembre.

                   Finalmente, el domingo pasado se realizó el segundo debate de presidenciables con rumbo a la primera vuelta del 22 de octubre.

                   Con las mismas críticas metodológicas que realicé respecto al primero, un formato que impide conocer con más precisión las propuestas de los candidatos y, fundamentalmente, la manera en que piensan instrumentarlas, este último tuvo más condimentos que surgieron fundamentalmente de los contrapuntos y chicanas que se propiciaron.

                   Con las temáticas de Seguridad, Trabajo y Producción, y Desarrollo Humano, Vivienda y Protección del Ambiente, sin embargo los temas fundamentales de economía y corrupción no dejaron de estar presentes en la puja.

                   Nadie puede salirse de lo que es, de sus defectos y de sus virtudes, menos aún con apenas una semana de diferencia. Pero lo que sí puede es cambiar un estado de ánimo o una estrategia, que sirvan para hacer retroceder o avanzar al candidato en función comparativa.

                   Para no quedarme con la impresión personal de programa televisivo, consulté la opinión de analistas de las más diversas posiciones ideológicas, desde Página 12 hasta Clarín, pasando por Perfil y La Nación, y varias páginas web.

                   En general hay coincidencias que Patricia Bullrich tuvo una evidente recuperación respecto al primero. Sin disimular sus carencias discursivas, supo en cambio dar estocadas a fondo a sus adversarios que lograron el objetivo buscado: hacer blanco en sus flancos débiles.

                   Se la vio muy recobrada respecto a su postura general en el debate anterior, con un lenguaje llano, a veces extremadamente heterodoxo, tuvo la postura del boxeador agresivo que arrincona a su adversario en el cuadrilátero.

                   Un Milei bastante desdibujado, producto de su pretensa intención de “baglinizar” tanto sus propuestas como su comportamiento, pensó demasiado en evitar errores no forzados que le hicieran perder su aparente ventaja en el tanteador. No arriesgó, jugó al empate, y perdió lo que son sus fortalezas: el mensaje disruptivo y su actitud pendenciera.

                   Se vio aquello que en lo personal he advertido en el accionar del libertario: un manual, un monólogo y un grito final. Pero, cuando se trata de confrontar, salir de su zona de confort, dialogar, compartir protagonismo con el adversario, muestra carencias de neófito.

                   Sus debilidades me hacen recordar a Cristina, que se hacía fuerte en los mensajes de ida, con un público adicto, y un verbo confrontativo, pero que no pasaba la prueba del diálogo, del debate ni del periodismo no condescendiente.

                   Massa, por elección propia, tiene que jugar con la más fea. Si no era Ministro no era candidato. Pero el candidato debe llevar a cuesta las inconsistencias del Ministro, y eso es mucho peso, hasta para un desenfadado Massa, que demuestra que siempre se puede hablar, aún en contra de sus propias opiniones anteriores y, lo que es más patético aún, en contra de las realidades palpables.

                   De los tres candidatos con posibilidades, a decir verdad es el más preparado para dar discursos, pero también es el que más dificultades tiene para convencer. Hablar, habla, convencer, no creo.

                   No es fácil representar a una fuerza que hizo de la corrupción un “leit motiv” de gobierno, para colmo la bomba del “yategate” le explotó en plena campaña. Asimismo, ¿cómo explicar y convencer que como Presidente va a acertar en soluciones económicas que no supo dar como Ministro de Economía, cargo en el que no da pie con bola?

                   Hasta aquí, el análisis fue más bien reducido a las exteriorizaciones verbales y posturales de los candidatos. Resulta más que difícil observar las cuestiones concretas, porque es ingresar a un terreno cenagoso, movedizo, poco fiable en función de las respuestas.

                   ¿Qué quiero decir? Que nadie se coloca la soga al cuello, para que su adversario lo ejecute. Los detalles de un ajuste de los gastos del estado, seguramente impactarán fuertemente en un segmento importante de la sociedad. Silenzio stampa.

                   Quitarle financiamiento a la educación pública, estableciendo una competencia entre establecimientos públicos y privados, también es una política que impactará fuertemente en los sectores más vulnerables del espectro social. Mejor no detallarla.

                   Ingresar en el negacionismo del cambio climático, parecería interesar a los partidarios de la explotación de los recursos naturales a ultranza, los capitalistas kamikazes; la sensación social es que el clima está cambiando, para peor, como consecuencia de la actividad del hombre. Mejor no profundizar.

                   Hablar de la libre portación de armas, mejor dejarla en una nebulosa, haciendo abstractas referencias a los derechos de defensa de las personas. No atrae votos la ley de la selva.

                   Que la venta de órganos humanos sea un mercado más en una sociedad en la que la compra y la venta sea el ideal comunitario, es “piantavotos”. Mejor el ¿qué? ¿cómo?, o sea.

                   Explicar cómo se va a hacer desde la presidencia lo que no se supo hacer desde la cuasi presidencia del Ministerio de Economía, ¿para qué? si la gente igual no va a entender y seguirá sufriendo la pobreza del 40%, la inflación de dos dígitos, la falta de empleo. Mejor no detallamos nada, porque tampoco el candidato lo sabe.

                   Decir cómo se va a contener la inflación con una emisión salvaje, explicar por qué disminuyendo recursos y aumentando gastos no entramos en riesgo de hiperinflación, aclarar que lo de Insaurralde fue un error y no un patrón de inconducta propio del sector político al que representa. Mejor hablar de generalidades y hacer anuncios inconsistentes.

                   Hablar casi innecesariamente de una cárcel especial, como un sistema penitenciario similar al de Bukele en El Salvador, ameritaba explicar que el establecimiento no constituirá un regreso a las mazmorras. No hay detalles. Sería bueno que el frío por la espalda le recorra sólo a los delincuentes, pero no a los ciudadanos comunes.

                   En fin, se ha cumplido con la ley, se han realizado los dos debates reglamentarios y el producto, a mi juicio, fue magro, no sirvió para informarse, sólo para apreciar el lenguaje oral, la gestualidad consecuente, la estrategia discursiva y poco más.

                   Los expertos en campañas electorales relativizan una y otra vez la importancia de estos encuentros televisados sobre la intencionalidad del voto de la ciudadanía, en gran parte porque es muy difícil torcer los sesgos preestablecidos de la gente, otro poco porque no son muchos los que los miran, tercero porque en el cerebro electoral, las emociones dejan muy poco lugar para las razones.

                   En rigor de verdad, el debate de ideas y proyectos está destinado al ínfimo porcentaje de ciudadanos con capacidad de análisis, aunque ni ellos mismos pueden desprenderse del todo de sus propios preconceptos, sentimientos e inclinaciones.

                   Obviamente que el campamento de Patricia quedó exultante, el de Javier le restó importancia a su descolorida actuación y el de Massa, contento porque pareciera que hizo un control de daños.

                   Dr. JORGE EDUARDO SIMONETTI

 

 

 

 

 

 

 

Jorge Simonetti

Jorge Simonetti es abogado y escritor correntino. Se graduó en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional del Nordeste. Participó durante muchos años en la actividad política provincial como diputado en 1997 hasta 1999 y senador desde 2005 al 2011.

Se desempeñó como convencional constituyente y en el 2007 fue mpresidente de la Comisión de Redacción de la carta magna. Actualmente es columnista en el diario El Litoral de Corrientes y autor de los libros: Crónicas de la Argentina Confrontativa (2014) ; Justicia y poder en tiempos de cólera (2015); Crítica de la razón idiota (2018).

https://jorgesimonetti.com

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