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EL APARATO MAYOR INCLINÓ LA BALANZA

LOS RECURSOS DEL ESTADO SON CASI DECISIVOS
 “La democracia es el sistema en el que los gobiernos pierden elecciones”
(Adam Przeworski, 1991)
                               El secreto de la vida parecería  estar encerrado en aquellas maravillosas palabras de Emanuel Kant: “Me maravillan los cielos estrellados y la ley moral en mi interior”.-
                               Podemos afirmar que el poder es a la libertad lo que la muerte a la vida, extremos interdependientes de una misma realidad.- El poder extremo es la muerte del libre albedrío humano, la libertad es la precondición para que la vida merezca ser vivida.-
                               John Stuart Mill decía que “la lucha entre Libertad y Autoridad es el rasgo más destacable de las etapas de la historia”.- Y en esa lucha, es que el hombre creó el artificio más conveniente para equilibrarlas: la democracia republicana.- 
                              Confucio, según la tradición, al pasar por el Monte Thai, encontró a una mujer que lloraba antes varias tumbas, aquejada de sucesivos dolores:
-Una vez, el padre de mi marido fue muerto aquí por un tigre –explicó-. Luego mi marido fue atacado y muerto por otro tigre y ahora mi hijo ha sido muerto del mismo modo.
-Entonces, ¿por qué no te alejas de este sitio?
-Porque acá no hay un gobierno opresor –respondió la doliente.-
Recordad esto –pidió el maestro a sus discípulos-: la dictadura es más terrible que los tigres.
                               Ello está demostrando que la dictadura es el peor castigo para la condición humana,  pero el opresor puede estar también escondido en la democracia.- Y de hecho lo estuvo en muchas etapas de nuestra historia, no sólo por su comportamiento autoritario sino además por su manera de  amañar procesos electorales que le permitieron continuidades verdaderamente antidemocráticas.- El formoseño Gildo Isfrán es apenas un ejemplo regional.-
El peso del estado, a través de su autoridad y de su caja de recursos, es decisivo en una elección
                               En gruesos trazos, se puede hablar de dos tipos de democracia, aunque ninguno contiene rasgos puros, lo que muchas veces resulta difícil diferenciarlas, especialmente cuando la sutileza de la estrategia esconde la peor versión.-

                               Una, la “democracia mayoritaria”, que posee una versión populista o delegativa del sistema político y ejerce un poder concentrado.- La gente vota y allí termina su participación.- Para lograr el voto, se pone el juego todo el peso del estado en todas las etapas del comicio.-
                               La otra, se denomina “democracia consensual”, en la que existe una mayor dispersión del poder y el estado actúa de árbitro en la contienda cívica.-
                               Esta larga introducción nos sirve para advertir que la realidad argentina en materia electoral, tiene más las características de una democracia mayoritaria que consensual, fundamentalmente por la participación del estado (como autoridad y como caja de recursos) en favor de una de las opciones políticas.-
                               Cualquiera sea la fracción partidaria en el poder, la estadística indica que los oficialismos ganan las elecciones en el 70% de los casos.- Con ello se pone en grave duda la ética de un sistema que pareciera lejos de aquel que definiera Przeworsky, la democracia es aquella en la que los gobiernos pierden elecciones.-
Las estadísticas indican que en el 70% de los casos, los comicios fueron ganados por el oficialismo del momento
                               Al estar por la experiencia, en Latinoamérica sucede lo contrario,  y una de las razones, entre muchas otras, es que los comicios están muy lejos de ser transparentes y competitivos, por la sencilla razón que la autoridad y los dineros del estado constituyen un peso decisivo en la balanza electoral.-
                               Los conceptos académicos de Przeworsky, se han visto contrastados con la realidad de esta parte del mundo, porque con fundamento en los hechos, nos animamos a sostener que en Argentina, por lo general, “la democracia es aquélla en la que los gobiernos no pierden elecciones”.-
                               En las elecciones municipales del domingo anterior, Tassano le ganó a Ríospor casi un 4%.- A estar por la jurisdicción en juego, deberíamos decir que el oficialismo que maneja los resortes del estado municipal es el del peronista ingeniero.- Pero la realidad contante y sonante indica que quien impuso claramente su condición de candidato oficialista fue el médico cardiólogo radical, teniendo en cuenta el apabullante apoyo de los estados nacional y provincial en su campaña.-
                               La decisiva incidencia del aparato estatal ha sido denominado por los investigadores del Cippec, Luis Schiumerini y María Page, como el “efecto cancha inclinada”, dónde la ventaja de usar el estado es tal que el oficialismo tiene muy pocas posibilidades de ser derrotado.-
Estudios académicos nominan a la participación del estado en favor de una facción, como “efecto cancha inclinada”
                               Esto ha sucedido repetidamente cuando la Intendencia de la Ciudad de Corrientes estuvo en juego.- En 2005, Nora Nazarno pudo con Carlos Vignolo, que tenía el apoyo del estado provincial (Ricardo Colombi) y  nacional (Néstor Kirchner, por entonces un aliado).- El velerista Camau Espínola, delfín de Cristina y Scioli, derrotó en 2009 al hoy ganador Eduardo Tassano.- Lo mismo ocurrió con el Ingeniero Fabián Ríos, que en 2013 le ganó a Pedro Braillard Poccard durante la segunda Presidencia de Cristina.-
                               Hoy la historia vuelve a repetirse, con un oficialismo duplicado que unió los recursos provinciales con los nacionales, para conformar un tándem radicalomacrista que volcó toda la parafernalia oficialista en la campaña comunal.- El cardiólogo Tassano, además de sus propias cualidades, trocó derrota por triunfo mediante el “efecto cancha inclinada”.-
                               No faltaron fotos con ministros nacionales haciendo todo tipo de apoyos y  promesas de obras con sostén nacional, tampoco la presencia en persona del propio Macri, inauguraciones abundaron en la campaña, la iniciación de la planta de tratamiento fue hecha dos días antes de la elección, hasta Tinelli, en el programa más visto de la televisión argentina, atribuyó al regatense el mérito de la presencia de las comparsas correntinas.-
En la Municipalidad de Corrientes, el oficialismo nacional nunca perdió una elección
                               Ni que decir de los recursos nacionales y provinciales, directos e indirectos, que se volcaron en la elección para una facción, sin dudas muchos más cuantiosos y decisivos que aquellos que el peronismo municipal pudo emplear en su favor.-
                               Cambiemos les dio a beber al peronismo vernáculo de su propia medicina, esa medicina amarga que  Cristina nos hizo tragar a los correntinos cuando anunciaba electoralmente obras nacionales que no se concretaron, como la autovía Riachuelo-Santa Ana, que finalmente quedó en aguas de borraja.-
                               Y es verdad, la gente no olvidó que el kirchnerismo gobernante condenó a la Provincia administrada por un signo político distinto, a padecer una discriminación de años.- La política no repara en el daño colateral, somos todos los correntinos los que lo padecimos.-
La política no repara en el daño colateral que sufren los gobernados cuando son rehenes del enfrentamiento entre oficialismos de distinto signo
                               Pero, aquellos que en 2015 votamos el cambio del autoritarismo centralista por una alternativa democrática y más federalista, nos hemos dado cuenta que Cambiemos está actuando con la misma actitud del gobierno kirchnerista.- No tuvo empacho de olvidar sus pruritos pseudo republicanospara volcar todo el peso de su condición oficialista en favor del candidato de su parcialidad.-
                               Cualquiera podrá decir, con razón,  que bienvenido sea el apoyo de Macri a Corrientes si ello se traduce en obras largamente esperadas, y ello es cierto desde un punto de vista utilitario, siempre y cuando Belgrano no venga con el ritmo del caballo como en el siglo XIX, y su plan sea algo más que la repavimentación de algunas rutas.-
                                Sin embargo, pobre país si la política sigue el rumbo de obras para los amigos y palos para los contrarios, y los gobernantes se olviden de su obligación de ser generosos y objetivamente justos.- Los correntinos ya sufrimos mucho por esa razón.-
                                                           Jorge Eduardo Simonetti
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Jorge Simonetti
<p>Jorge Simonetti es abogado y escritor correntino. Se graduó en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional del Nordeste. Participó durante muchos años en la actividad política provincial como diputado en 1997 hasta 1999 y senador desde 2005 al 2011.</p> <p>Se desempeñó como convencional constituyente y en el 2007 fue mpresidente de la Comisión de Redacción de la carta magna. Actualmente es columnista en el diario El Litoral de Corrientes y autor de los libros: Crónicas de la Argentina Confrontativa (2014) ; Justicia y poder en tiempos de cólera (2015); Crítica de la razón idiota (2018).</p>
https://jorgesimonetti.com

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