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AUTONOMÍA POLÍTICA, CENTRALISMO FISCAL Y ECONÓMICO

FEDERALISMO RENGO

 “La responsabilidad fiscal no es un punto de llegada, es el punto de partida. Ordenar las cuentas fue el primer paso. Ahora es tiempo de acelerar el desarrollo”

Juan Pablo Valdés, Gobernador de Corrientes

***En su primer mensaje a la Legislatura, el gobernador Juan Pablo Valdés planteó el desarrollo productivo de la Provincia como paso necesario para el progreso de los correntinos. Dura tarea, especialmente en tiempos en que la política nacional está dirigida casi exclusivamente a lograr el equilibrio fiscal, descartando casi por completo la inversión productiva.

                     En su mensaje del 1° de marzo, el gobernador Juan Pablo Valdés planteó la orientación general de su gobierno: estabilidad fiscal -un valor clave de la administración radical- y un nuevo tiempo del desarrollo provincial. Parece lógico.

                     Comparando con las coordenadas del gobierno nacional, pareciera que los objetivos de Corrientes son más ambiciosos. La Nación, tiene como fetiche innegociable el equilibrio fiscal. En cuanto al desarrollo productivo, Valdés no habla el mismo idioma que Milei.

                     El presidente no diferencia el país del resto del mundo. Cree en el mercado, pero no en el mercado argentino, sino en el mercado global. Si los bienes están más baratos en otro país, la apertura indiscriminada de la importación es la consecuencia, aunque en el camino se caigan industrias y puestos laborales.

                     Tan cruda y ciega es su posición antindustrialista, que, en una demostración más de su tozudez, no hesitó en calificar de “ladrones” a los que apuestan a la “industria nacional”.

                     El gobernador, en cambio, va por todo. Su ambición es lograr el desarrollo productivo de Corrientes, de manera tal de dejar de ser la cenicienta del país macrocefálico, atrayendo industrias y actividades productivas que den trabajo y muevan la actividad económica de la provincia.,

“Las provincias, especialmente las periféricas, padecen de desequilibrios producto de su ubicación territorial y de una política nacional centralista”

                     Temo decir que el sueño de Valdés es el del “pibe”, ese que sueña con jugar en primera, pero que está debutando en el potrero de los botines gastados y los arcos imaginarios. Sabe, lo intuye, que la posición provincial es de absoluta desventaja en un país que siempre miró al centro, con autonomía política pero con fuerte centralismo fiscal y económico.

                     El incremento salarial del 6% otorgado a los empleados públicos, muy por debajo al 9 o 10% como era la expectativa, está poniendo blanco sobre negro el estado de las finanzas provinciales, altamente dependiente de los ingresos por coparticipación y otros originados en Nación.

                     Una provincia cuyo ingresos presupuestarios dependen en un 80% de las remesas nacionales -coparticipación y otros- no tiene basamento suficiente para proyectar políticas a largo plazo.

                     Las entradas por coparticipación federal de los meses de enero y febrero de 2026 registraron una caída real estimada del 7,6% al 9,3%, acumulando una pérdida de casi $1 billón para las provincias, debido a la baja actividad económica y la menor recaudación de IVA y Ganancias. Política mileísta.

                     Corrientes sufrió una poda de treinta y cinco mil millones durante el primer bimestre del año. Lógicamente, la política de la estabilidad fiscal, desequilibrada por la baja de la recaudación nacional, pone al gobierno en la necesidad de acotar los incrementos salariales. ¿Está bien, está mal? Es otra discusión.

                     Entonces, ahí la pregunta: ¿con que base real Corrientes podrá hacer crecer su escuálida economía, para no tener dependencia casi absoluta de la Nación? La voluntad local no alcanza cuando existen asimetrías tan marcadas. El “nodo” energético podría ayudar, pero no marcar la diferencia.

“La lógica económica que se generó en siglo XIX sigue actuando hoy. Las empresas tienden a instalarse donde ya existe infraestructura, proveedores, financiamiento y un mercado amplio”

                     Esta realidad fiscal no es simplemente una cuestión contable. Refleja un problema económico más profundo: la limitada base productiva de la provincia. Los impuestos provinciales dependen directamente del volumen de actividad económica. Cuando el tejido empresarial es reducido y el nivel de industrialización es bajo, la capacidad tributaria propia inevitablemente resulta acotada.

                     La estructura productiva de Corrientes sigue estando fuertemente apoyada en actividades primarias: ganadería, forestación, arroz y otros sectores agropecuarios. Se trata de actividades importantes, pero caracterizadas por niveles relativamente bajos de valor agregado y por cadenas productivas poco integradas.

                     En comparación con regiones donde existe una fuerte articulación entre producción primaria, industria y servicios, la economía correntina genera menos empleo calificado, menor diversificación productiva y, en consecuencia, menor recaudación fiscal.

                     La distancia geográfica respecto de los grandes centros de consumo, los mayores costos logísticos, la menor densidad empresarial y la limitada disponibilidad de capital humano especializado son factores que afectan de manera persistente a muchas provincias del norte argentino.

                     En este contexto, las políticas de desarrollo territorial requieren intervenciones coordinadas y sostenidas durante largos períodos.

                     Entre las herramientas más relevantes suelen mencionarse la inversión en infraestructura de transporte y conectividad, la promoción de cadenas agroindustriales que agreguen valor local a la producción primaria, el fortalecimiento de la educación técnica y la articulación entre universidades, centros tecnológicos y empresas.

                     También se han propuesto en distintos momentos esquemas de incentivos fiscales regionales destinados a equilibrar las condiciones de inversión entre territorios centrales y periféricos. Duraron lo que alcanzó el subsidio nacional.

 “Con la política desindustrialista del presidente Milei, no es buen tiempo para que la Nación se comprometa a colaborar con el desarrollo productivo de Corrientes, lamentablemente”

                                         La agenda planteada por el gobernador señala una dirección posible. Pero el camino hacia un desarrollo sostenido en Corrientes estará condicionado por factores estructurales que exceden ampliamente la gestión de un gobierno provincial.

                     Superar esas limitaciones requerirá tiempo, políticas consistentes y, probablemente, una estrategia de desarrollo regional que involucre tanto al Estado provincial como al nacional.

                     En definitiva, el desafío de Corrientes es el de gran parte del norte argentino: transformar economías históricamente periféricas en territorios capaces de generar crecimiento propio.

                     Una tarea compleja, que exige algo más que estabilidad fiscal: exige una verdadera política productiva. La política nacional apunta al mero equilibrio fiscal sin inversión en infraestructura, especialmente para los lugares alejados del puerto.

                     No es suficiente la voluntad del gobierno provincial, es necesario el concurso del estado nacional, que no parece dispuesto a destinar un solo peso al desarrollo del norte argentino.

                                         La macrocefalia territorial no es solo un problema económico. Es también un problema político y social.

                     Un país demasiado concentrado tiende a producir tensiones permanentes entre centro y periferia, entre regiones dinámicas y regiones rezagadas.

                     Construir un territorio más equilibrado no es una tarea de corto plazo. Requiere planificación, persistencia y acuerdos duraderos.

                     Pero también exige algo más elemental: la convicción de que el desarrollo de un país no debería depender únicamente de la prosperidad de una sola zona. Cuando el crecimiento se distribuye en el territorio, no solo se fortalece la economía. También se fortalece la nación.

                     Que el propósito del gobernador no se quede en el sueño del pibe.

                     Dr. JORGE EDUARDO SIMONETTI

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Jorge Simonetti

Jorge Simonetti es abogado y escritor correntino. Se graduó en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional del Nordeste. Participó durante muchos años en la actividad política provincial como diputado en 1997 hasta 1999 y senador desde 2005 al 2011.

Se desempeñó como convencional constituyente y en el 2007 fue mpresidente de la Comisión de Redacción de la carta magna. Actualmente es columnista en el diario El Litoral de Corrientes y autor de los libros: Crónicas de la Argentina Confrontativa (2014) ; Justicia y poder en tiempos de cólera (2015); Crítica de la razón idiota (2018).

https://jorgesimonetti.com

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