#COLUMNASIMONETTI insulto mensaje presidencial

EL INSULTO COMO POLÍTICA DE ESTADO

MENSAJE

“No, ustedes no pueden aplaudir porque se les escapa la mano a los bolsillos ajenos”

Presidente Javier Milei

***Con un Milei de pura cepa, el mensaje no fue un mensaje sino una colección de insultos, provocaciones y circo sin pan. Nos dejó, sin embargo, una perlita para que nos entretengamos. Su anuncio de “revisión de la arquitectura institucional del país”, ¿nos anuncia el Milei eterno de la reelección indefinida? Para entretenernos de aquí en adelante.

                   Un bosque enmarañado, denso, difícil de penetrar. ¿Qué podría necesitarse para llegar al corazón del bosque? Un machete para cortar la maleza inútil, sin valor. Arduo trabajo.  En el centro debería estar el tesoro. Apenas un pequeño cofre. Adentro, una perlita.

                   El término “ordinario” tiene varias acepciones. Una de ellas es “lo habitual, lo común”. Otra es “persona maleducada y grosera”.

                   El acto de ayer debería estar enmarcado constitucionalmente en la primera definición: inauguración del períodos de sesiones ordinarias. Lo habitual, lo común.

                   El mensaje del Presidente, en cambio, se inscribe en el segundo: persona maleducada y grosera.  Tal vez Javier Milei se haya confundido. Probablemente pensó que la Constitución lo obligaba a inaugurar el período de sesiones de manera ordinaria, es decir tosca, grosera, procaz.

                   Entonces, para brillar en el estrado, extrajo toda su amplísima colección de insultos, descalificaciones, agravios, esas expresiones que, en la calle, calificamos al emisor como “boca sucia”.

“Contenido, poco y nada. Insultos a diestra y siniestra, un clásico del gurú libertario”

                   Pero no estábamos en la calle, sino en el recinto mayor de la democracia nacional, y en uno de los actos más relevantes de la república, para escuchar el mensaje quizás más solemne, pronunciado por el jefe de estado.

                   La andanada de malas palabras y provocaciones, caía de manera torrencial sobre el inerme recinto. Dueño de los parlantes amplificadores, Milei manejó a su antojo el diálogo con los propios, y los insultos con los opositores. Estaba en su salsa.

                   Parecía el animador de un circo romano. Aunque, también el león, que atacaba a los gladiadores. Y, lógicamente, el emperador que subía o bajaba el pulgar.

                   En suma, Milei fue Milei, en toda la línea. No fue un “acting” ensayado para atemorizar. Los ensayos los necesita cuando quiere presentarse como alguien educado. No es su naturaleza.

                   Entonces, su mensaje no se destacó por su contenido. El mensaje fue el tono. No supimos, no lo sabemos hasta ahora: ¿el discurso estuvo dirigido al “nido de ratas” o al “congreso más reformista de la historia? Da lo mismo.

                   No hizo anuncios, no proyectó nada nuevo de su biblia libertaria, sencillamente nos dijo qué debíamos esperar para el futuro:  una Argentina menos industrial y más de servicios.

                   El título del mensaje merece un comentario aparte: “La moral como política de Estado”. Parecía fundacional. La apertura de un nuevo tiempo. Con la corrupción kirchnerista en los tribunales, en diciembre de 2023 se abrió paso un gobierno impoluto, ¿o no tanto?

La moral como política de estado, no como precondición humana”

                   Sugiero comenzar a establecer la moral como política de estado, recién en el próximo período libertario, si es que lo hay. Mientras tanto, terminar de aclarar los escándalos de #LIBRA, Andis, 3 % y otros. El mensaje ya comenzó mal con el título.

                   No está de más aclarar que la “moral” no es una política pública, no es libertaria, kirchnerista, peronista, radical. La moral es una precondición humana, especialmente cuando se maneja bienes ajenos. Si necesitamos establecerla como “política de estado” para que el funcionario no robe, bastaría con omitirla para que la inmoralidad esté permitida.

                   O, lo que sería mucho peor, la vigencia de la “doble moral”. Una para los otros, otra para nosotros. Los mismos actos, los corruptos son los otros, nosotros somos éticos y morales por derecho divino.

                   Separar el polvo de la paja, desbrozar la maleza, abrir el bosque, un entramado intenso de insultos y provocaciones. Asesinos, delincuentes, corruptos, prebendarios, oportunistas, ignorantes.

                   Llegamos al meollo. Un pequeño cofre. En su interior, un papel con una frase sugestiva y misteriosa: “revisar la arquitectura institucional del país”.

                   ¿Se viene la reforma constitucional? Si gana en 2027, es más que probable, la reelección indefinida, Milei eterno.

                   Así se construyen los autoritarismos y las democracias hegemónicas en el siglo XXI.

                   Dr. JORGE EDUARDO SIMONETTI

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Go back

Your message has been sent

Warning
Warning
Warning
Warning

Warning.

Jorge Simonetti

Jorge Simonetti es abogado y escritor correntino. Se graduó en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional del Nordeste. Participó durante muchos años en la actividad política provincial como diputado en 1997 hasta 1999 y senador desde 2005 al 2011.

Se desempeñó como convencional constituyente y en el 2007 fue mpresidente de la Comisión de Redacción de la carta magna. Actualmente es columnista en el diario El Litoral de Corrientes y autor de los libros: Crónicas de la Argentina Confrontativa (2014) ; Justicia y poder en tiempos de cólera (2015); Crítica de la razón idiota (2018).

https://jorgesimonetti.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back To Top